2020, Progresiones | carboncillo


6 carboncillos orgánicos sobre papel 30 * 30 cms


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El carboncillo me resulta curiosamente similar a la tinta, si bien sus técnicas son diferentes sus resultados son simétricos entre sí, de forma que fácilmente se puede alternar entre ambas técnicas. Siguiendo este animo, me interesó continuar ciertos procesos de progresión orgánica que habían comenzado desde la tinta, y darles una revisión en carboncillo de manera de poder corroborar sus fenómenos.


El proceso para conseguir estas formas inicia con la creación de estructuras centrales, las cuales van aumentando causalmente en intensidad para luego debilitarse y ralentizarse, y dar aparición a nuevas formas menores que crecen sobre la misma, la forma principal decae para dar soporte a nuevas tendencias, se crea un tipo de interferencia que estresa la materia produciendo texturas. 


La progresión de la forma acumula ensamblajes de distintos componentes a diferentes niveles, y este proceso con una autointerferencia iterativa es la base de las formas orgánicas. Lo que se manifiesta es una forma que crece en atractores iniciales, los cuales decaen y dan paso a atractores nuevos. 



Este proceso no solo es propio de organismos sino que también se ve reflejado en otras estructuras de crecimiento, como por ejemplo: la ciudad, y uno incluso puede hacer un paralelo con el ascenso y decadencias de calles y barrios dentro de las comunas de una ciudad, estas funcionarían al modo de los ensamblajes de Manuel de Landa, y esto permitira conectar con la sospecha de una circularidad inevitable, donde la construccion de la experiencia humana de la ciudad se traduce en acciones que vuelven a modelar la ciudad de vuelta generando variabilidades en el como se vive la ciudad.