Televisor de 14 pulgadas ubicado en una subida de escalera, el vídeo presenta una serie de demos de un vídeo juego ficticio del genero “survival horror”, que trata acerca de una infestación de zombies-artistas en un museo-mansión.
Partiendo de una interrogante entre la creciente distancia que se da entre la mirada del artista y la del público. Comencé a preguntarme por los factores que podrían generar una experiencia en múltiples niveles del sentido, desde lo más experimental hacia lo más académico, de tal forma que todo el mundo pudiera rescatar una interpretación propia y reflejada de si mismo.
Utilizando claves de un humor corrosivo conjunto a altas dosis de cinismo, comencé a pensar en la mecánica del videojuego como un formato cercano y asequible, el cual incorpora imaginarios universales. Utilizando la temática zombi como un reflejo del incomodo producido por las otredades, es que rápidamente elabore un relato absurdo en el cual artistas crean un virus que se escapa durante una performance, infestando el mismo museo en el cual se da el montaje, y convirtiendo a los propios artistas en zombies que quedan atrapados reiterativamente en sus practicas, haciendo de esta forma una clara alusión critica a aquel artista cuya producción se ha vuelto la aplicación mecánica de una formula estética.
Me atrajo la idea de proponer un montaje familiar pero en una ubicación inesperada, por lo que arme un pequeño plinto con un televisor de 14 pulgadas encima, y lo dispuse en el descanso de una escalera del museo MAC Quinta Normal. Esperando así conseguir una conexión casual pero al mismo tiempo inevitable. En el televisor se despliega una serie de demos de un juego ficticio, basado en el genero del survival horror al estilo "Resident Evil". Todo el absurdo del meta relato calza de maravilla con un desahogo que el observador puede hacer respecto de la hermeticidad de las practicas del arte contemporáneo, e incluso el mismo museo aporta con una atmósfera de mansión misteriosa y llena de secretos.
De esta forma la metáfora del relato captura deseos e interpretaciones desde distintas miradas, desde un disfrute casual del sarcasmo, pasando por lecturas poéticas, formales o incluso la critica artística y académica, lo que se acoge es una diversidad de contextos de la experiencia humana. El interés de este montaje siempre fue el perseguir un modelo de mirada, donde la forma, la poesía y la interpretación disminuyeran la distancia de su sentido con cualquier espectador.
