Videojuego "Spoof" de "Asteroids". reaizado con un intercambio de sprites
El videojuego "Asteroids" fue uno de mis grandes vicios de niño. aun siento la fascinación de esos juego donde tu objetivo no era el ganar, sino que la mera idea de subsistir avanzando por etapas exponencialmente mas difíciles. El establecerse en una posición siempre perdedora de alguna manera exacerba una mitología de la resistencia, aquella que vincula con el objetivo utópico en el mito de Sisifo. Y sin embargo existe una extraña libertad en aquel propósito que te entrega el escoger tus propios fracasos.
Este juego es una modificación del videojuego "Asteroids", donde los asteroides son sustituidos por "joseroides", y estos actúan como un personaje que representa un nihilismo fatalista. Frente a esto el juego mismo viene a ser una operación donde al destruir los "joseroides" se permite un desahogo de la ansiedad provocada al debatir con argumentaciones nihilistas imposibles. Aparece una extraña dialéctica negativa entre la satisfacción de la defensa, y la ansiedad de la resistencia.
El espacio de este juego posee características espaciales toroidales, y esto significa que todos los extremos en sus dos dimensiones están conectados a su opuesto, dando como consecuencia un espacio finito pero que se recorre infinitamente en cualquiera de sus ejes. Esta ausencia de limites no se vive como una libertad, sino que como un eterno retorno al mismo espacio, lo cual acrecienta una sensación de claustrofobia, exacerbando las provocaciones lúdicas que realiza el juego.
Hay algo que me parece muy atractivo en el fracaso poético, el cual refleja a aquel infinito que no se pueda administrar. Esta limitación es el componente esencial que indica lo que es ser un "ser humano", como aquel ser que pudiendo observar y tomar consciencia de lo infinito queda excluido de participar de su infinitud. En este juego de eterna derrota frente a las miradas nihilistas se da una catarsis de liberación en la propia desesperación, que habla de la necesidad simbólica de defender algún tipo de valor que permita dar sentido al mundo, para poder aún interpretarlo a partir de nuestras propias experiencias.
